El aprendizaje cooperativo reemplaza la estructura basada en la gran producción y en la competitividad, que predomina en la mayoría de las escuelas, por otra estructura organizativa basada en el trabajo en equipo y en el alto desempeño (Johnson & Johnson 1991)

El Aprendizaje Cooperativo “se refiere a una serie de estrategias instruccionales que incluyen a la interacción cooperativa de estudiante a estudiante, sobre algún tema, como una parte integral del proceso de aprendizaje». El aprendizaje cooperativo se basa en la teoría constructivista en la cual los alumnos son los actores principales de su proceso de aprendizaje (Kagan, 1994).

De esta forma, el trabajo cooperativo significa trabajar en grupo para alcanzar unos objetivos compartidos a la vez los alumnos obtienen resultados beneficiosos para ellos mismos y para otros miembros del grupo.

El aprendizaje cooperativo permite al docente alcanzar varias metas importantes al mismo tiempo. En primer lugar, lo ayuda a elevar el rendimiento de todos sus alumnos, incluidos tanto los especialmente dotados como los que tienen dificultades para aprender. En segundo lugar, lo ayuda a establecer relaciones positivas entre los alumnos, sentando así las bases de una comunidad e aprendizaje en la que se valore la diversidad. En tercer lugar, les proporciona a los alumnos las experiencias que necesitan para lograr un saludable desarrollo social, psicológico y cognitivo. La posibilidad que brinda el aprendizaje cooperativo de abordar estos tres frentes al mismo tiempo lo hacen superior a todos los demás métodos de enseñanza (Johnson & Johnson 1991).

Podemos decir que son diversas las ventajas que nos ofrece el aprendizaje cooperativo en el proceso de aprendizaje (Benito y Cruz, 2005):

  • Desarrollo de habilidades interpersonales y de trabajo en equipo.
  • Desarrollo de habilidades intelectuales de alto nivel.
  • Responsabilidad, flexibilidad y autoestima.
  • Trabajo de todos: cada alumno tiene una parte de responsabilidad de cara a otros compañeros, dentro y fuera del aula.
  • Genera “redes” de apoyo para los alumnos “de riesgo”: alumnos de primeros cursos con dificultades para integrarse se benefician claramente de este modo de trabajar.
  • Genera mayor entusiasmo y motivación.
  • Promueve el aprendizaje profundo frente al superficial o memorístico.